Abstracciones
Por: Félix Londoño G., Director de Investigación y Docencia - Universidad EAFIT
Portafolio. Año 13. Número 2748. Pp. 31. 19 de julio de 2007.
Portafolio. Año 13. Número 2748. Pp. 31. 19 de julio de 2007.
El término abstracción proviene del latín abstrahere, “separar”, y es entendido como una operación mental mediante la cual se ‘separan’ las cualidades de un objeto para examinarlas aisladamente o para considerar el objeto en su esencia pura, como noción. Se dice, en sentido filosófico, que el objeto de la abstracción es un universal. Noción de hecho cercana al concepto de objeto inmutable, solo cognoscible mediante la razón, que en su momento postulara Platón en su teoría de las ideas. Verbigracia la abstracción de círculo o de triángulo. No en vano el arte abstracto busca la representación de cosas por fuera de la realidad.
Más allá de su consideración metafísica como un universal, una abstracción, como herramienta, encuentra cada vez mayor asidero, aplicación y uso en nuestra vida diaria. Buena parte de los desarrollos computacionales que hoy conocemos se deben a la utilización de este concepto como instrumento tecnológico. Se le reconoce a Edsger Dijkstra, científico de la computación, el haber sido uno de los pioneros en su utilización. De una manera pragmática señaló que “una abstracción es una cosa que representa varias cosas reales igualmente bien”. Hizo además evidentes las habilidades requeridas en este caso: ser capaces de usar una determinada abstracción y, sobre todo, ser capaces de desarrollar abstracciones realmente útiles.
¿Cómo funcionan las abstracciones en el contexto empresarial? ¿Qué viene a ser, por ejemplo, una abstracción administrativa? ¿Cómo se usan y se crean las abstracciones en este ámbito? Aunque en este campo el tema no parece haberse formalizado precisamente con estos términos, sin embargo aventuro su existencia. Los críticos hablan de modas administrativas, de prescripciones y de gurús. En ocasiones encontramos referencias a metáforas y usando palabras mayores y mutaciones semánticas usualmente se habla de paradigmas. En ocasiones se perfilan envueltas en el cascarón de las marcas. Ya usamos y sorteamos, entre otras, abstracciones como las de ‘calidad total’, ‘reingeniería’, ‘organizaciones que aprenden’, ‘empoderamiento’ y ‘justo a tiempo’. Por estos días nos apropiamos de abstracciones tan exóticas como ‘la estrategia del océano azul’ y ‘el fenómeno de los cisnes negros’.
Pareciera que en ocasiones, más que ocuparnos de separar cualidades de objetos en busca de las nociones esenciales, nos enfrascáramos en abstraer maneras particulares de hacer las cosas. Por lo menos así parece reflejarlo buena parte de los referentes existentes. Y es precisamente sobre este punto donde los críticos usualmente descargan su arsenal de dardos. Quizás, volviendo sobre el planteamiento de Dijkstra, antes que ser capaces de usar una determinada abstracción importa sobre todo desarrollar abstracciones realmente útiles y duraderas que sobrevivan al orden transitorio de las modas. Igual que en la metáfora de ‘El cisne negro’, que trata sobre fenómenos altamente improbables que cuando suceden genera un tremendo impacto, la creación de verdaderas abstracciones es infrecuente pero una vez logradas, adquieren impacto, sentido y pervivencia universal.
Más allá de su consideración metafísica como un universal, una abstracción, como herramienta, encuentra cada vez mayor asidero, aplicación y uso en nuestra vida diaria. Buena parte de los desarrollos computacionales que hoy conocemos se deben a la utilización de este concepto como instrumento tecnológico. Se le reconoce a Edsger Dijkstra, científico de la computación, el haber sido uno de los pioneros en su utilización. De una manera pragmática señaló que “una abstracción es una cosa que representa varias cosas reales igualmente bien”. Hizo además evidentes las habilidades requeridas en este caso: ser capaces de usar una determinada abstracción y, sobre todo, ser capaces de desarrollar abstracciones realmente útiles.
¿Cómo funcionan las abstracciones en el contexto empresarial? ¿Qué viene a ser, por ejemplo, una abstracción administrativa? ¿Cómo se usan y se crean las abstracciones en este ámbito? Aunque en este campo el tema no parece haberse formalizado precisamente con estos términos, sin embargo aventuro su existencia. Los críticos hablan de modas administrativas, de prescripciones y de gurús. En ocasiones encontramos referencias a metáforas y usando palabras mayores y mutaciones semánticas usualmente se habla de paradigmas. En ocasiones se perfilan envueltas en el cascarón de las marcas. Ya usamos y sorteamos, entre otras, abstracciones como las de ‘calidad total’, ‘reingeniería’, ‘organizaciones que aprenden’, ‘empoderamiento’ y ‘justo a tiempo’. Por estos días nos apropiamos de abstracciones tan exóticas como ‘la estrategia del océano azul’ y ‘el fenómeno de los cisnes negros’.
Pareciera que en ocasiones, más que ocuparnos de separar cualidades de objetos en busca de las nociones esenciales, nos enfrascáramos en abstraer maneras particulares de hacer las cosas. Por lo menos así parece reflejarlo buena parte de los referentes existentes. Y es precisamente sobre este punto donde los críticos usualmente descargan su arsenal de dardos. Quizás, volviendo sobre el planteamiento de Dijkstra, antes que ser capaces de usar una determinada abstracción importa sobre todo desarrollar abstracciones realmente útiles y duraderas que sobrevivan al orden transitorio de las modas. Igual que en la metáfora de ‘El cisne negro’, que trata sobre fenómenos altamente improbables que cuando suceden genera un tremendo impacto, la creación de verdaderas abstracciones es infrecuente pero una vez logradas, adquieren impacto, sentido y pervivencia universal.

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