jueves, marzo 01, 2007

Método Grönholm: reflejo de la comedia empresarial

Por: Félix Londoño G., Director de Investigación y Docencia - Universidad EAFIT
Portafolio. Año 13 Número 2632. pp. 31. 1 de marzo de 2007.

Por estos días se ha venido presentando en algunas carteleras nacionales la obra de teatro El método Grönholm. Esta comedia del autor barcelonés Jordi Galcerán se estrenó en Madrid y Barcelona en el 2003 y hoy es uno de los grandes éxitos teatrales internacionales, habiendo sido además adaptada al cine.
Se señala que la obra surgió a partir de una anécdota real: el encuentro en una papelera de unas notas hechas por un empleado del departamento de personal de una cadena de supermercados con las que calificaba a las posibles candidatas a un puesto de cajera. Los comentarios estaban llenos de frases machistas, xenófobas y crueles del tipo 'gorda', 'tetona', 'idiota', 'voz de pito', etc. Escudado en el poder de su cargo, que lo legitimaba, este empleado, en lugar de indagar por las reales competencias de las entrevistadas, se creía con derecho a emitir y a poner por escrito aquellas necedades sobre unas personas a las que no conocía.
La obra hace evidente que los mismos entrevistados, entrando en el juego de los entrevistadores, reaccionan y actúan emulando comportamientos y acciones, en ocasiones aceptando hasta la invasión de su propia privacidad, acordes con el imaginario que tienen de lo empresarialmente correcto que se espera de ellos.
Con la excusa de 'la selección de personal' la obra desnuda, a la manera de los reality de Gran Hermano o El Aprendiz, la escena ampliada de la realidad de nuestra comedia empresarial. Comedia en la que nuestra autenticidad laboral no intenta ser otra cosa que lo que aparentamos ser a través de una jerigonza en la que se difumina, tras de las cortinas del doble lenguaje, lo que realmente somos. Sabido es que la certeza la construimos en nuestras conversaciones diarias con el otro. Pero, ¿cuál es nuestra certeza? Como bien lo señala el autor de la obra, "nuestra auténtica identidad no le importa a nadie, quizás ni a nosotros mismos".

La obra muy bien puede entrar al catálogo de 'juegos empresariales' para ejercitarnos en la puesta en escena de la fábrica de empleados apropiados y aptos para el cumplimiento del deber. El juego siempre ha sido un referente humano de muy hondas raíces. Aquí se rebasa el límite de la ingenuidad: lo no convencional del método deriva en sorpresas. Entre realidad y ficción se desnudan fobias, mitos, creencias, valores, comportamientos, traumas y temores. A partir de pequeños detalles, y entre alucinaciones y tragedias, imposta la voz con la que se va armando el rompecabezas de la máscara. Máscara finamente elaborada con el tejido de nuestros implacables juicios. En el fondo aflora la pregunta sobre cómo y dónde trazar la línea entre lo que resulta realmente aceptable desde el punto de vista ético y moral; de manera muy especial en una sociedad como la nuestra que justo por estos días se encuentra abismada en el reflejo de su propia tragicomedia de valores.