Nueva frontera de la escuela
Por: Félix Londoño G.
Portafolio. Año 13 Número 2624. pp. 31. 20 de Febrero de 2007
La Escuela, aquel lugar confinado entre cuatro paredes, donde por años se han formado varias generaciones, ya va desbordando por entre sus muros su capacidad de contener en ellos a los nuevos educandos. Más allá de sus tabiques se alzan hoy nuevos confines cuyas fundaciones no son otras que las que se derivan del uso de las novedosas plataformas en las que se desarrolla hoy día la interacción comunicativa globalizada.
Nada más evidente el hecho de que las nuevas fronteras de la escuela se están trasladando a la periferia, alrededor de los desarrollos de Internet. ¿Cuánto del aprendizaje humano tiene lugar hoy día en la red? Difícil responder a esta pregunta pero sin lugar a dudas ya es significativo y por lo visto seguirá en crescendo. Sin embargo, los desarrollos tecnológicos continúan en sus altos picos de ebullición y por lo visto aún nos aguardan muchas sorpresas. En todo caso, las posibles tensiones parecieran moverse en dos extremos que seguramente habrán de coexistir. De un lado, en la perspectiva de una sociedad conectada y controlada, la interconexión global en torno a un único espacio virtual propiciando un acceso estandarizado a un gran repositorio de contenidos y maneras digitales de aprendizaje. De otro lado, abogando por sostener la individualidad, el desarrollo de dispositivos personalizados que, aún pudiendo acceder a la gran red, reclaman además el derecho a la propiedad privada.
Artefactos llenos de contenidos digitales que, a la manera de los viejos coleccionistas, propician el desarrollo de la frontera de lo íntimo y lo reservado. ¿Cuál será la forma definitiva de estos artilugios? ¿Tipo Ipod? ¿Tipo celular? ¿Transitorios digitales?El libro, y en particular el texto escolar, tal como lo conocemos hoy día, también ha sido parte vital de los muros de la escuela. Es en torno a los dispositivos personalizados que se anuncia su metamorfosis hacia un objeto digital amorfo que haciendo tránsito por la idea de la multimedia pareciera que fuera a instalarse en cualquier artefacto personal aún indeterminado. Cabe señalar que ésta es claramente una de las fronteras en proceso de construcción.
El colectivo social de profesores y estudiantes está cada vez más por fuera del aula de clase, disperso en la geografía del planeta y en ocasiones conversando en varios idiomas. Se va trazando así una nueva frontera de interacción social de orden prácticamente ilimitada. De igual manera, la frontera del tiempo se extiende y amplía más allá de los horarios y los ciclos escolares. Puestas en perspectiva, las nuevas fronteras de la escuela no se parecerán en nada a esas cuatro paredes instaladas en una casilla temporal de nuestros recuerdos.
Portafolio. Año 13 Número 2624. pp. 31. 20 de Febrero de 2007
La Escuela, aquel lugar confinado entre cuatro paredes, donde por años se han formado varias generaciones, ya va desbordando por entre sus muros su capacidad de contener en ellos a los nuevos educandos. Más allá de sus tabiques se alzan hoy nuevos confines cuyas fundaciones no son otras que las que se derivan del uso de las novedosas plataformas en las que se desarrolla hoy día la interacción comunicativa globalizada.
Nada más evidente el hecho de que las nuevas fronteras de la escuela se están trasladando a la periferia, alrededor de los desarrollos de Internet. ¿Cuánto del aprendizaje humano tiene lugar hoy día en la red? Difícil responder a esta pregunta pero sin lugar a dudas ya es significativo y por lo visto seguirá en crescendo. Sin embargo, los desarrollos tecnológicos continúan en sus altos picos de ebullición y por lo visto aún nos aguardan muchas sorpresas. En todo caso, las posibles tensiones parecieran moverse en dos extremos que seguramente habrán de coexistir. De un lado, en la perspectiva de una sociedad conectada y controlada, la interconexión global en torno a un único espacio virtual propiciando un acceso estandarizado a un gran repositorio de contenidos y maneras digitales de aprendizaje. De otro lado, abogando por sostener la individualidad, el desarrollo de dispositivos personalizados que, aún pudiendo acceder a la gran red, reclaman además el derecho a la propiedad privada.
Artefactos llenos de contenidos digitales que, a la manera de los viejos coleccionistas, propician el desarrollo de la frontera de lo íntimo y lo reservado. ¿Cuál será la forma definitiva de estos artilugios? ¿Tipo Ipod? ¿Tipo celular? ¿Transitorios digitales?El libro, y en particular el texto escolar, tal como lo conocemos hoy día, también ha sido parte vital de los muros de la escuela. Es en torno a los dispositivos personalizados que se anuncia su metamorfosis hacia un objeto digital amorfo que haciendo tránsito por la idea de la multimedia pareciera que fuera a instalarse en cualquier artefacto personal aún indeterminado. Cabe señalar que ésta es claramente una de las fronteras en proceso de construcción.
El colectivo social de profesores y estudiantes está cada vez más por fuera del aula de clase, disperso en la geografía del planeta y en ocasiones conversando en varios idiomas. Se va trazando así una nueva frontera de interacción social de orden prácticamente ilimitada. De igual manera, la frontera del tiempo se extiende y amplía más allá de los horarios y los ciclos escolares. Puestas en perspectiva, las nuevas fronteras de la escuela no se parecerán en nada a esas cuatro paredes instaladas en una casilla temporal de nuestros recuerdos.

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