viernes, noviembre 03, 2006

Inteligencia intuitiva

Por: Félix Londoño G.
Portafolio. Año 13 Número 2531. 3 de noviembre de 2006. Pp. 28

Recientemente fue publicado en español, con el título de Inteligencia intuitiva: ¿por qué sabemos la verdad en dos segundos?, Blink: the power of thinking without thinking, escrito por Malcom Gladwell, reconocido escritor de The New Yorker, cuya primera edición fue realizada en el 2005 por Little, Brown Company en Estados Unidos. Blink traduce literalmente parpadear, pestañear, guiñar el ojo. En su forma sustantivada corresponde a guiño, pestañeo, parpadeo, centelleo o destello. El autor presenta su libro señalando que Blink tiene que ver con el contenido y el origen de esas impresiones y conclusiones instantáneas, de destello, que brotan de manera espontánea, casi que mientras parpadeamos, cuando conocemos nuevas personas, cuando nos vemos confrontados con situaciones complejas o cuando tenemos que tomar decisiones bajo condiciones de estrés.
Tres son, a modo de hipótesis, los argumentos que el autor desarrolla apoyándose en variados y bien documentados ejemplos que se inician con el caso de la compra de una estatua de mármol supuestamente original y que, luego de considerar múltiples situaciones como la de la Guerra del Golfo y de algunos ejemplos de mercadeo, entre otros, cierran al final del libro con el caso de las audiciones a ciegas para efectuar nuevas vinculaciones femeninas en las orquestas. El primer argumento es que las decisiones tomadas con rapidez pueden ser tan buenas como las decisiones que se toman con precaución y de manera deliberada. El segundo argumento señala que nuestro inconsciente es una fuerza fundamental y determinante a la hora de tomar nuestras determinaciones. ¡Pero es bastante falible y en más de una ocasión terminamos equivocándonos! ¿Cuándo y en qué circunstancias confiar en nuestros instintos? ¿Cuándo desconfiar y ser cautelosos con su uso? El tercer argumento señala que estamos en capacidad de educar y controlar el manejo de esas primeras impresiones y juicios instantáneos que son fruto de nuestros instintos.
A lo largo del texto, con cada caso en el que va sustentando el desarrollo de sus argumentos, el autor nos revela que la toma exitosa de decisiones, más que basarse en grandes cantidades de información o en el empleo generoso del tiempo deliberando en torno a esta información, se basa en la capacidad de filtrar y seleccionar de manera acertada aquellos factores determinantes en medio de la abrumante y agobiante cantidad de variables con las que usualmente nos enfrentamos a la hora de concretar nuestras resoluciones. Así que, efectivamente ocurre que en muchas ocasiones hay tanto valor en aquellas decisiones que tomamos mientras nuestros ojos parpadean que en aquellas que realizamos luego de meses de exhaustivo análisis racional.
La clave, en línea con lo señalado por el autor, es desarrollar la capacidad de leer y censar rápidamente, a lo Sherlock Holmes, esos pequeños pero significativos y contundentes detalles que están ahí presentes para ser observados y detectados con ojo de águila y con olfato de zorro. Consiste también en desarrollar una capacidad de dominio y control de la situación en que nos encontramos a la hora de tomar esas determinaciones más apremiantes. Bien lo ilustra el autor al referirse a ese 'sentido de la cancha' que desarrollan los basquetbolistas, al 'sentido del campo enemigo' que despliegan algunos militares experimentados o al 'olfato del mercado' que enriquece a los corredores de bolsa.
El libro hace evidente la importancia del elemento humano. Finalmente, las resoluciones son humanas, y cuando las tomamos en casi todas ellas intervienen otras personas, o tienen que ver con nuestros congéneres. Debemos escuchar y observar con atención no solamente a las otras personas sino igualmente a nosotros mismos. En este sentido, el libro indica la importancia de la frugalidad al atender y entender las emociones reflejadas en las caras de esas personas y en nuestra propia humanidad. Señala el autor que nuestro sistema expresivo voluntario es la manera como intencionalmente mostramos nuestras emociones pero nuestro sistema expresivo involuntario refleja la verdad auténtica de nuestros sentimientos. Así que debemos estar atentos tanto a nuestro lenguaje consciente como al verbo que se manifiesta sutilmente, de manera corporal, a través de nuestro lenguaje inconsciente. El ser capaces de hacer estas distinciones finas y delicadas entre lo que es deliberado y lo que corresponde al instinto marca la diferencia a la hora de tomar buenas y exitosas decisiones. Este aspecto humano es el que explica precisamente el que en ocasiones tengamos dificultades justificando de manera racional la manera como tomamos ciertas decisiones. Con frecuencia saltamos de manera rápida al estrado tratando de explicar situaciones para las que realmente no tenemos otro motivo que la actitud que se deriva del reflejo de nuestro inconsciente.

Blink es sobre el poder de pensar, de tomar decisiones sin pensarlo, en muchas ocasiones ante la inminente urgencia, mientras ocurre ese parpadeo en nuestros ojos, que igual que puede convertirse en el centelleo que transforme de manera definitiva y favorable nuestras vidas, también podría convertirse en el destello fatal que partiendo de un arma de fuego acabara con ellas.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Félix,
A mi también me gustó mucho este libro. Creo que a todos nos convendría aprender a conectarnos con nuestra inteligencia intuitiva. En muchos casos resulta más pura y sabia que la forma tradicional de juzgar y sacar conclusiones, en la cual nos han enseñado a alejarnos de lo que nos dicta el corazón.
Recuerdo un libro de Castaneda en el cual decía que en el momento de escoger hay que elegir el camino que tiene corazón.

8:19 a. m.  
Blogger Laura said...

Profesor Londoño excelente reseña. Una perspectiva muy aguda(clásico en usted).

Desde mi perspectiva la inteligencia emocional se cultiva a través de la meditación. El correcto dominio de este arte nos permite tener grandes y oportunos aciertos a lo largo de nuestra existencia.

En conocido que el "lenguaje corporal" no sabe mentir y definitivamente este nos desnuda consistentemente.

Gracias por la oportunidad de reflexionar al respecto.

1:07 p. m.  

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