El valor de publicar
Por: Félix Londoño G.
Editorial Revista Universidad EAFIT. Julio, agosto, septiembre 2004. Vol. 40. No. 135. Pg. 5.
Editorial Revista Universidad EAFIT. Julio, agosto, septiembre 2004. Vol. 40. No. 135. Pg. 5.
Varias son las acepciones que connota el título enunciado. Se arma de valor quien acomete de manera decidida la tarea de publicar. Tortuoso es el camino y gratificante el resultado. Habitado por un problema, el eventual escriba ha de abordar de manera juiciosa su estudio e indagación. Contadas excepciones, el nuevo conocimiento es resultado de lentos, a veces estériles, procesos investigativos. Hallada la gema sigue la tarea de hacer que sea visible y brille en el formato de la denominada publicación académica o científica, lo que de por sí, requiere frecuentemente, esfuerzos ingentes en tanto hay que encontrar la forma adecuada para comunicar de manera clara y precisa los nuevos hallazgos. Y quién lo creyera, el proceso de publicación en sí mismo resulta, en ocasiones, más sinuoso de lo esperado. Siendo tal la magnitud de revistas que circulan hoy día -la sola base de datos del Instituto de Información Científica (ISI) registra actualmente del orden de 20 millones de publicaciones- ¿cómo lograr posicionar nuestros productos académicos e investigativos tal que los mismos logren el reconocimiento esperado?
He aquí entonces otro sentido del valor. ¿Cuánto vale realmente lo publicado? Siendo múltiples las opciones en un universo que va desde las revistas locales de circulación restringida hasta las publicaciones indexadas de reconocimiento internacional, pasando por el creciente número de divulgaciones en Internet, la publicación finalmente tendrá valor en tanto sea oportuna y logre su reconocimiento en el circuito académico adecuado. En algunos medios el proceso de publicación puede tomar hasta dos años, corriéndose el riesgo de que la misma pierda su vigencia. En otros, es casi inmediata pero acaso sin la más remota posibilidad de alcanzar el público objetivo. Valga señalar además que la publicación en algunos medios reconocidos, operados por empresas o asociaciones profesionales de carácter comercial, también tiene sus costos monetarios. Otro sentido del valor asociado a la publicación. Quien se devana los sesos, primero investigando y luego en agotadores ejercicios de escritura, tiene, en ocasiones, que pagar en dinero, la más de las veces en dólares por página, para que su atesorado escrito brille a la luz pública. Y luego, son tales los costos de las publicaciones periódicas en el mercado que la circulación de las mismas resulta restringida.
Extrañamente algo similar ocurre en la mayoría de los eventos académicos organizados por este tipo de asociaciones a nivel internacional. Sus organizadores los realizan utilizando los resultados académicos de los investigadores y se lucran además de los beneficios económicos resultado del cobro de las inscripciones que pagan los asistentes al evento. Lo irónico del asunto es que quienes aportan su saber científico para que el evento se realice también tienen que pagar, además de los costos de desplazamiento y estadía al lugar de su realización, los altos costos de inscripción al mismo. Extraño mercado el que hoy día se viene configurando alrededor de los circuitos académicos aprovechando el valor potencial, en términos de divulgación y publicación, de los resultados de las investigaciones.
No tanto por entrar en el juego de esta extraña lógica del mercado de los circuitos académicos y científicos, como por proveer medios reconocidos en nuestro entorno para dar salida a nuestros propios resultados investigativos, tiene valor configurar y fortalecer nuestro sistema regional de eventos académicos y de publicaciones científicas. Deben por tanto armarse de valor no sólo quienes acometen de manera decidida la tarea de publicar sino también quienes emprenden la tarea de crear y sostener espacios de publicación y divulgación de los resultados de las investigaciones en el hoy cada vez más competido mercado del conocimiento.
He aquí entonces otro sentido del valor. ¿Cuánto vale realmente lo publicado? Siendo múltiples las opciones en un universo que va desde las revistas locales de circulación restringida hasta las publicaciones indexadas de reconocimiento internacional, pasando por el creciente número de divulgaciones en Internet, la publicación finalmente tendrá valor en tanto sea oportuna y logre su reconocimiento en el circuito académico adecuado. En algunos medios el proceso de publicación puede tomar hasta dos años, corriéndose el riesgo de que la misma pierda su vigencia. En otros, es casi inmediata pero acaso sin la más remota posibilidad de alcanzar el público objetivo. Valga señalar además que la publicación en algunos medios reconocidos, operados por empresas o asociaciones profesionales de carácter comercial, también tiene sus costos monetarios. Otro sentido del valor asociado a la publicación. Quien se devana los sesos, primero investigando y luego en agotadores ejercicios de escritura, tiene, en ocasiones, que pagar en dinero, la más de las veces en dólares por página, para que su atesorado escrito brille a la luz pública. Y luego, son tales los costos de las publicaciones periódicas en el mercado que la circulación de las mismas resulta restringida.
Extrañamente algo similar ocurre en la mayoría de los eventos académicos organizados por este tipo de asociaciones a nivel internacional. Sus organizadores los realizan utilizando los resultados académicos de los investigadores y se lucran además de los beneficios económicos resultado del cobro de las inscripciones que pagan los asistentes al evento. Lo irónico del asunto es que quienes aportan su saber científico para que el evento se realice también tienen que pagar, además de los costos de desplazamiento y estadía al lugar de su realización, los altos costos de inscripción al mismo. Extraño mercado el que hoy día se viene configurando alrededor de los circuitos académicos aprovechando el valor potencial, en términos de divulgación y publicación, de los resultados de las investigaciones.
No tanto por entrar en el juego de esta extraña lógica del mercado de los circuitos académicos y científicos, como por proveer medios reconocidos en nuestro entorno para dar salida a nuestros propios resultados investigativos, tiene valor configurar y fortalecer nuestro sistema regional de eventos académicos y de publicaciones científicas. Deben por tanto armarse de valor no sólo quienes acometen de manera decidida la tarea de publicar sino también quienes emprenden la tarea de crear y sostener espacios de publicación y divulgación de los resultados de las investigaciones en el hoy cada vez más competido mercado del conocimiento.

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